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sábado, 19 de mayo de 2018

SATURNO EN LA CASA XII NATAL

Esta Casa es el perfecto lugar para retraerse, cuando queremos salir del mundo turbulento y bullicioso, y hallar algo de tranquilidad. 
La paz y la quietud son características fuertes y propias de esta Casa, aunque paradójicamente, en la Casa 12 también redoblan las imágenes de pesadillas, y esos son nuestros propios demonios interiores. 
Pero para Saturno, son los silenciosos lugares del alma los más requeridos.

Saturno cavará profundamente, para comprender el propósito que subyace, en el fondo de cualquier situación, o relación, especialmente las que terminaron mal, o sin la suficiente explicación. 
Siempre andaremos atando los cabos sueltos que pudiéramos encontrarnos.
Sin embargo, su punto fuerte es su poder organizativo, lo cual no es una fácil tarea en la Casa del subconsciente y de lo desconocido.

Saturno aprende a no temerle al mundo ilimitado del espíritu que llevamos dentro. 
Al establecer una atmósfera meditativa donde tiene preponderancia la quietud, podemos aprender a reconocer la realidad de nuestro yo espiritual, y sentir su constante presencia protectora.

Poseemos, con Saturno en esta Casa, la capacidad de traer más de nuestro yo superior a una manifestación terrenal, tal vez por el poder de la visualización. Pero, primero,
debemos disolver gran cantidad de barreras que bloquean nuestro paso hacia esa conciencia de nosotros mismos.  

Algunos tal vez debemos ocuparnos de pesadas situaciones, como parte de nuestro plan kármico, para el crecimiento en esta encarnación. Podemos sufrir en soledad.
Aprendemos a convertirnos en excelentes ocultadores, y somos reticentes a exponer nuestros problemas más serios a los demás.
Retraernos por razones puramente escapistas, evitar a la gente, en lugar de confrontar la gran unicidad de la vida, puede llegar a ser la forma desacertada que tiene Saturno para manejar su ansiedad.

Podemos ser hipervulnerables ante nuestras propias dudas enfermizas o plagadas de
autocompasión. 
Casi no queremos darnos cuenta de que somos tan temerosos, y mucho menos que los extraños, o nuestros seres queridos, sepan esto acerca de nosotros.
Saturno, el inhibidor, ayuda a impulsar las represiones psicológicas que puedan estar escondidas e incubándose por un largo período de tiempo.
Si tales represiones no se rompen y se liberan, con un resuelto acto de voluntad, estas partes reprimidas pueden convertirse en problemas crónicos para nuestra psique, y producir una amarga sensación de soledad y alejamiento social.

La vida puede llegar a ser una experiencia dolorosa, para aquellos que no poseemos, o nos negamos a desarrollar un conocimiento espiritual, o al menos, una profunda conciencia psicológica.
Debemos retirarnos, para renovar nuestra alma, a las regiones tranquilas de nuestra psique, cuando nos sintamos agobiados por el exterior.

Pero cuando esta combinación está bien manejada, podemos retirarnos hacia las fuerzas psicológicas interiores, que nos permiten soportar con coraje las dificultades personales y colectivas, dándole un significado profundo a cualquier experiencia que hayamos tenido, confiando en que siempre hay un propósito bueno para nosotros, por debajo de cualquier situación.

Saturno es un planeta que puede ayudarnos a desarrollar una verdadera sabiduría.
Investigar algo complejo, o que se halle profundamente oculto, es una manera constructiva de usar a Saturno en la Casa 12 (o en la 8).

Es esencial que tengamos algo de interés que nos permita penetrar, capa tras capa, hasta que logremos dejar al descubierto todos los rasgos ocultos que podamos tener; y es mucho mejor si esta búsqueda se liga a la conciencia universal, o a la subyacente unidad de toda la vida. 
Entonces podremos sentir que no estamos tan aislados y separados como parece; que nosotros pertenecemos a una estructura mayor, que no nos excluirá ni abandonará.

El temor al abandono comúnmente es fuerte aquí, y debemos perseguir todo conocimiento que nos ayude a sentir que somos una parte importante del todo.
El trabajar a favor de los desfavorecidos de la sociedad, puede ser un trabajo vocacional, con Saturno en la Casa 12. 
O trabajar como terapeuta, en cualquiera de las artes sanadoras existentes.

Si le damos la espalda a la gente que está en grupos, una parte de nosotros se sentirá más que en apuros: sentirá una incómoda sensación de descontento y de continuo falta de rumbo. 
Saturno nos indica que podemos ayudar a construir fuertes estructuras de apoyo, para muchos de los que padecen necesidades.

La amenaza de perder el sentido del yo es algo que asusta mucho a Saturno. Perder el control de la realidad, o volverse locos, es uno de los peores temores de este planeta.
Sin embargo, cuando manejamos bien esta energía, algunos se sentirán en condiciones de mantener intacto el sentido del yo, al tiempo que estarán abiertos a las energías universales y colectivas.

-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"


jueves, 3 de mayo de 2018

SATURNO EN LA CASA XI NATAL

Saturno en esta Casa tiene un básico temor por el caos potencial que grandes grupos de personas pueden causar. 
Podemos tener una verdadera fobia a las multitudes.
Esto sucede porque Saturno es un separatista en esencia, y no está deseoso de perder su identidad en un grupo. 
No se unirá a ninguna causa abstracta (como ideales o cosas así).

O rechazamos o somos rechazados por el grupo, la pandilla, asociación, etc.
Los que actúan sobrecompensando, harán todo lo posible porque se reconozcan sus méritos, y se adecuarán al grupo, tratando de ser aceptados. 
Tal vez, secretamente, lo que ambicionamos sea convertirnos en el líder y tener el control.
Pero los que se autoinhiben, tal vez se desanimarán y lleguen a resentirse por participar en cualquier tipo de grupo.

En nuestra juventud nos sentíamos mayores y más maduros que la mayoría de los chicos de nuestra edad. 
Posiblemente éramos estudiosos y tranquilos, mientras los otros eran alborotadores y descontrolados.
Probablemente haya sido durante los años de escuela, donde fuimos muy selectivos, con respecto a las personas con quienes nos juntamos. 
Buscábamos, y seguimos haciéndolo, amistades de calidad. Podemos afirmar que sólo poseemos un puñado de verdaderos amigos con los cuales podemos contar, y que nos conocen bien por dentro.

Los tipos de amigos representados por la Casa 7, son más bien nuestros compinches, o sea, aquellos amigos íntimos con los que hemos establecido relaciones estrechas y personalizadas. 
Queridos amigos con los que compartimos gran parte de nuestro
verdadero yo.

Pero, en cambio, los amigos reflejados en la Casa 11, se describen más correctamente como conocidos. 
Clubs, asociaciones, compañeros de juego o de alguna afición que realicemos de forma grupal. 
Y la característica principal de estos grupos de amigos, es una agradable impersonalidad.
Este tipo de gente va y viene, y se reemplaza periódicamente.

El tipo de grupo que nos puede atraer, sería uno en el que el objetivo común sea alcanzar algún propósito práctico o loable, más que sólo para pasar el rato juntos.
Tal vez Saturno se sienta arrastrado a entregar tiempo o energía, voluntariamente, cuando sea necesario, ya que posee una naturaleza servicial.
Pero no nos gusta que se puedan aprovechar de nosotros. 
No somos unos idealistas utópicos, y no permitiremos que nos utilicen por un malentendido sentido del sacrificio.

Poseemos el potencial para abrazar a una familia más grande de “amigos” en la Casa 11. 
De hecho, Saturno puede ser un solitario, pero no siempre le gusta estar solo, cuando se encuentra en esta Casa. 
Es una contradicción que debemos resolver.

Existen muchos elementos Uranianos en la Casa 11 (la Casa natural de Acuario), y para Saturno pueden ser fascinantes y destructivos. Es una de esas Casas que van contra el sistema, y de los movimientos de protesta que van en contra del poder establecido y
sus caducas normas.
Pero es en esta Casa, donde nuestra cultura tiene la posibilidad de reinventarse y probar una nueva apariencia y comportamiento. Irónicamente, lo que hoy se denomina extraño, dentro de algunas décadas ya está pasado de moda.

El desafío es, hallar el valor de las personas y las cosas que son diferentes de nosotros, y de nuestras raíces. 
Debemos ser más experimentales con Saturno en esta Casa.
Hay que aprender la lección sobre la verdadera tolerancia, pero es una tolerancia basada en una comprensión más profunda sobre por qué ciertas personas se atreven a vivir de la forma en que lo hacen.

Saturno en esta Casa, literalmente significa viejos amigos, como en el caso de la gente mayor. 
Puede que nos acerquemos a ellos, porque representan estabilidad, madurez y experiencia.

-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"



lunes, 23 de abril de 2018

SATURNO EN LA CASA X NATAL

Cualquier planeta que esté en la Casa 10, implica un impulso personal que necesita las salidas adecuadas para su expresión.

Cuando este planeta es Saturno, sobre todo si está cerca del Medio Cielo, podemos llegar a sentir, de manera semiconsciente, que la sociedad está permanentemente evaluando quiénes somos en un sentido mundano, y qué pretendemos hacer para agregar algo importante a esta estructura colectiva.

Damos por sentado que el mundo no sólo nos observa y nos juzga, sino que nos exige que produzcamos algo tangible, sólido y perdurable, de modo que nos sentimos presionados a emular un comportamiento cívico modelo, en algún nivel.

Al estudiar los Aspectos de nuestro Saturno natal, podemos destacar nuestras ventajas y nuestros puntos débiles en este contexto.
El tiempo trabaja a favor de las metas saturninas, y retirarnos prematuramente antes de dar lo mejor de nosotros, incita a sentir mucha culpa y frustración crónica.

Tradicionalmente, también, se nos advierte que involucrarse en tácticas despiadadas o en desagradables juegos de poder, puede conducirnos finalmente a una caída desde una gran altura.

La única cosa que no podemos dominar es el destino, el cual, en este caso, conspiraría contra nosotros, utilizando todos los recursos que estén a su alcance. La historia lo confirma, y nos estimula a que nos aferremos a un poco de poder cuando nos lo hayamos ganado honradamente, pero que este no se nos suba a la cabeza y perdamos toda medida y la adecuada perspectiva. 
Tenemos que no sobrepasar los límites razonables y realistas.

Con Saturno en la Casa 10, suelen haber varias posibles manifestaciones. 
Un padre insensible, frío y sumamente restrictivo, quien rara vez se nos abrió emocionalmente, ni compartió su verdadera naturaleza con nosotros. Este padre se convierte en un misterio para nosotros.

Otro posible resultado sería un padre con una tranquila y digna presencia, debido a su estilo confiable y seguro. 
Puede ser un modelo en cuanto a su paciencia, persistencia y su estabilidad. 
También pudo alcanzar el éxito material, pero así y todo, no mostrar su lado tierno y cálido a nadie. 
Y esto, realmente, no nos beneficia mucho, pues también a nosotros nos puede resultar difícil abrirnos emocionalmente con nuestros seres queridos.

Otra posibilidad pudo ser la de un padre ausente, bien porque se murió o porque se divorció, y luego se mantuvo a distancia debido a lo amargo de ese divorcio.

Y aún otra posibilidad sería la de un padre que, ante el desafío y la confrontación agresiva de otros, se acobardó (tal vez pensando que era lo más prudente), y no presentó batalla por sus derechos.
Si luego nosotros hacemos lo mismo, alguna vez de adultos, dándonos la vuelta y huyendo ante una agresión o abuso, le echaremos la culpa a nuestro padre, y también podemos ser duros con nosotros mismos, al no habernos atrevido a actuar con firmeza.

De todo esto, la lección que nos trae Saturno en la Casa 10, es la de mostrarnos nuestras lecciones kármicas, en cuanto a asumir la responsabilidad por nuestras acciones.

El punto principal aquí, es que la experiencia con nuestro padre parece influir en la manera en que tenemos de afrontar el concepto de autoridad, y el compromiso con el deber y la responsabilidad. 
O de cómo fracasamos en el intento de interactuar exitosamente con el mundo entero.

En algún momento, debemos hacernos cargo de nuestra propia capacidad de enfrentarnos con lo social, sin culpar, de manera contraproducente, a la falta de aceptación de nuestro padre (o al ejemplo que nos dió), como una forma de justificación por no poder nunca ascender o aspirar a lo mejor.

Saturno en la Casa 10, nos da la capacidad de tener firmeza y perseverancia, en la consecución de nuestros objetivos, por mucho que estos se demoren por cualquier dificultad o problema.

Finalmente, después de haber alcanzado el tan ansiado logro material y social, ¿a qué más podemos aspirar? 
Ahora será el momento de seguir ascendiendo, apuntando al cielo ilimitado, y poder volar. 
A medida que envejecemos de forma sabia, tal vez seamos capaces de abandonar la búsqueda incesante de logros materiales, y nos centremos en cultivar en nosotros una realidad diferente.

Saturno es el planeta del discípulo en el sendero. 
Tal vez no sea necesario tirar todo lo logrado por la borda, para ir en pos de lo espiritual e intangible, pero sí el que centremos nuestra energía en asuntos menos mundanos. 
Y esto puede ir desde cultivar un pequeño jardín, como también el de cultivar nuestro jardín interior.

-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"


miércoles, 11 de abril de 2018

SATURNO EN LA CASA IX NATAL

Los ideales universales y los conceptos religiosos deben ser realistas y prácticos para que los aceptemos, cuando tenemos a Saturno en la Casa 9.

Algunos pueden percibir a Dios como alguien severo, que recompensa al obediente y al justo. 
Una visión tradicional de la religión es aquí posible, y cuando está mal llevado, uno se puede volver muy dogmático; más motivado por el temor al Dios exterior que por el reconocimiento del Dios interior.

Nuestra visión se torna estrecha y se aplica con rigidez.
Un Dios así puede expresar rasgos paternales idealizados; rasgos que tuvimos problemas para experimentarlos con nuestro padre terrenal, quien tal vez parecía lejano a nosotros, en alguna forma determinada. 
Y creemos que Dios sí nos ayudará y amará, si seguimos las estrictas reglas escritas en la Biblia o alguna escritura sagrada. 

Pero no debemos confundir religión con religiosidad.

Con Saturno en la Casa 9, a menudo, la educación religiosa que nos enseñaron en la infancia fue dura, severa y llena de ritos. 
Y esto pudo bloquearnos en cuanto al concepto que tengamos de Dios. 
A veces esto puede derivar en agnosticismo o ateísmo.

La política también es un tema de esta Casa, y con ella nos puede pasar algo similar.
Podemos sentir una gran desconfianza en los políticos y, tal vez, nos apartemos de ellos.

Pero, ya sea que luchemos contra Dios o contra los políticos, el asunto más profundo, probablemente sea nuestro temor a doblegarnos ante cualquier autoridad suprema, dado que la lección de Saturno en esta Casa, es reconocer el poder espiritual de nuestra propia autoridad interior con respecto a la verdad personal.

A menudo también podemos sentir cierto rechazo ante todo lo nuevo, lo extraño y lo no familiar. 
Y el viajar no es una de nuestras aficiones favoritas. Esto puede ser producto de las estrechas miras familiares que nos inculcaron, o que vimos como ejemplo en la familia de origen.

Si tenemos a Saturno en la Casa 9, debemos superar nuestra visión provinciana y xenófoba, y enriquecer nuestra conciencia abriéndonos a la realidad global. Es un gran mundo en el que vivimos, y tenemos que entender mucho más de él.

A menudo no pudimos completar nuestros estudios, debido a dificultades económicas, malas calificaciones o, simplemente el impulso de abandonarlos; pero podemos recuperar el tiempo perdido una vez que hayamos madurado un poco y nos encontremos en una mejor situación económica. 
Tal vez optemos por seguir estudiando toda la vida, aspirando a un conocimiento superior.

-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno" 



viernes, 30 de marzo de 2018

SATURNO EN LA CASA VIII NATAL

Saturno aquí sugiere que tenemos un impulso por controlar, y dominar, a aquellas cosas que poseen enormes implicaciones de poder para nosotros, ya sea dentro de nuestra propia psique o fuera, en un mundo de supervivencia: el mundo de los negocios, las conquistas pasionales o las relaciones íntimas, pero tormentosas.

La Casa 8 es una zona de crisis en nuestra Carta, donde nos sentimos obligados a recurrir a nuestros recursos psicológicos adormecidos, y hacer aflorar nuestra oculta fortaleza bajo presión.

Nada se trata superficialmente en esta área, por lo tanto debemos estar dispuestos a cavar profundo, a fin de descubrir nuestro tesoro interior enterrado.
El problema, sin embargo, es que algunos temen por lo que puedan encontrar, por si ello puede llegar a resultar abrumador.

Las Cuadraturas y las Oposiciones que involucran a Saturno en esta Casa, implican que primero debemos enfrentar una resistencia interna por conocer a dónde nos puede llevar si buscamos profundamente en nuestro interior.

Un temor a ser alcanzados por los elementos más oscuros y desconocidos, puede hacer que no investiguemos muy adentro, bajo la superficie de nuestra conciencia. 
Sin embargo, algunos valientes con Saturno en la Casa 8, están dispuestos a meterse en el, a veces, extraño mundo interior de la mente profunda.

Si tenemos Trígonos o algún Sextil, nos resultará más atractivo que temible el bucear en esta área. Pudiéramos servir como guía, para las almas perdidas y atribuladas por sus propias turbulencias y rabia inexpresada. 
Estos pudieran ser muy buenos terapeutas y ayudar a mucha gente.

Muchos con Saturno en esta Casa, piensan en la vida y en la muerte de una manera muy profunda; tal vez porque algún ser querido los haya dejado, de alguna manera dolorosa, causándoles muchos trastornos.
Podemos calmar nuestra ansiedad, cuando nos hacemos verdaderamente conscientes de la existencia de vida después de la muerte.

Otro tema de esta Casa, el sexo, puede ser, para algunos con Saturno aquí, un temor o algo sucio y malo. 
Nos cuesta admitir que podemos ser muy lujuriosos, o con una rabia animal cuando nos hieren.
Mantenemos oculto estos impulsos, porque no nos parecen aceptables, o para evitar la condena de la sociedad.

Saturno aquí sugiere que lo podemos pasar muy mal, cuando llega el momento de la intimidad, tanto física como emocional. 
Puede que nos cueste relajarnos y entregarnos durante el acto sexual, y así podemos apagar el fuego de la pasión.

Saturno en la Casa 8 puede traer frigidez e impotencia. 
O, como forma de compensar donde nos sentimos inadecuados o torpes, podemos llegar a ser verdaderos expertos en las artes amatorias, pero tal vez nos cueste abrirnos y entregarnos emocionalmente.

Podemos llegar a ser algo fanáticos del control, tanto en el sexo, en las relaciones íntimas, o en asuntos de dinero.

Lo más grandioso de Saturno en la 8, es que podemos acabar siendo viejas almas afectuosas, que han pasado por muchas cosas, sólo para fortalecer nuestra flexibilidad al enfrentarnos a las tormentas de la vida.
Tenemos muchos medios para lograrlo; las contrariedades de la vida nos ponen a prueba y nos muestran los profundos recursos y la gran determinación que poseemos.

De vez en cuando necesitaremos apartarnos del mundo y conectar con nuestro yo interior. Necesitamos esa quietud para reequilibrarnos.

Saturno en la Casa 8 puede indicar una larga vida.

-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"




jueves, 22 de marzo de 2018

SATURNO EN LA CASA 7, O EN LIBRA


Saturno aquí indica que podemos tener tendencia a ser inseguros sobre nuestra capacidad para relacionarnos con otros, de igual a igual.


Somos muy serios ante el matrimonio, y tenemos miedo a equivocarnos al no elegir la pareja adecuada.

Puede suceder que pongamos muy alto el listón de las virtudes y características que nuestra pareja deba poseer. Y esto puede esconder una dificultad para tener una relación íntima y cercana.


A menudo buscamos, inconscientemente, a un padre en nuestra pareja, para que se ocupe de la parte organizadora y material, y nos resuelva los problemas.
Esta pareja suele ser alguien de mayor edad, pues suponemos que así tendrá más experiencia en todos esos asuntos prácticos. 
O que sea alguien más joven, pero con características maduras.

El origen de esto puede ser una niñez donde sentimos que no tuvimos una relación cercana con nuestro padre. 
A veces hubo un frío abandono (una muerte o un divorcio, por ejemplo).

Muchas veces sucede que, por escapar de un hogar lleno de restricciones, buscamos una vía de escape en un matrimonio a temprana edad. 
Y esto puede ser más urgente que esperar y encontrar un verdadero amor emocional.

Hay ocasiones en que somos nosotros los que queremos el control y el dominio en la relación, y nos casamos con alguien que sabemos que no será un rival, sino que se doblegará ante nuestra autoridad. Todo esto suele tener un mal final. 

El tomar la decisión de divorciarnos puede llegar a ser muy penoso y traumático; pero llegado el caso así, tal vez, podamos quedar libres para poder hallar una nueva pareja que, ahora sí, esperemos que sea más equilibrada la relación y haya un verdadero amor.

¿Y qué hay de las personas que, con Saturno en la Casa 7 nunca se casan? 
Es muy posible que el verdadero motivo sea el miedo a enfrentar la excesiva proximidad emocional, y la vulnerabilidad que eso conlleva. 

Si el hecho de vivir solos es, en verdad, una elección consciente basada en una cuidadosa evaluación de los pros y los contras (y un realista conocimiento de sí mismo), entonces podemos vivir solteros sin consecuencias.

Aún así, si sólo buscamos una excusa para evitar la confrontación con ciertas realidades sobre nosotros mismos, no involucrarnos nos mantiene en un estado donde nos sentiremos incompletos. 

Puede ser que el matrimonio no sea una necesidad para uno mismo, pero sí lo es el saber por qué no deseamos tal compromiso.

-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"



jueves, 8 de marzo de 2018

SATURNO EN LA CASA VI, O EN VIRGO NATAL


Con Saturno en esta Casa tendemos a hacer nuestros trabajos de forma metódica, con gran capacidad para trabajar duro durante mucho tiempo, y con mucha paciencia y tolerancia.

Muy perfeccionistas, nos gusta especializarnos en aquellas tareas donde nos sentimos cómodos y seguros.        Con tendencia a estar siempre trabajando, tratando de mejorar, si se puede, el resultado de nuestra labor.

Pero si faltara cierta moderación, a la hora de ser tan perfeccionistas, podríamos caer en el extremo de bloquearnos, por sentir que somos torpes y que no podemos hacer las cosas bien.


Tendemos a la búsqueda de trabajos sencillos, en que no tengamos que competir con nadie, y tan rutinarios que no quepan sobresaltos ni retos que nos pudieran superar.

El miedo a no ser capaces de alcanzar esa perfección que buscamos, nos puede producir enfermedades que nos eviten tener que ir a trabajar por un tiempo.


También puede suceder todo lo contrario, como es habitual en Saturno, que a modo de compensación, nos volvamos adictos al trabajo, hasta el extremo de no saber “desconectar” y relajarse.

Les puede resultar difícil aprender a relajarse cuando están fuera del trabajo, para poder disfrutar del tiempo libre, ya sea solos o acompañados.


Y en todo esto, en realidad subyace un temor a enfrentarse a su vulnerabilidad en las relaciones íntimas.              No es posible que vivamos sólo para el trabajo y pretendamos que nuestras relaciones íntimas prosperen, mágicamente, en nuestra ausencia.

Debemos de hacer el esfuerzo consciente de apagar el teléfono, durante el fin de semana, sentarnos con nuestros seres queridos, y relacionarnos con ellos de una manera verdaderamente cercana.


Como es habitual, la Casa donde esté Saturno natal representa problemas que se remontan a nuestra primera infancia; y estos problemas suelen ser las dificultades que tuvimos que afrontar con las figuras de autoridad en nuestro hogar, o del entorno.

Tal vez fuimos vulnerables a las afirmaciones realizadas por alguno de nuestros padres, normalmente el que ejercía un dominio psicológico sobre nosotros. 

Tales afirmaciones pudieron ser críticas que pretendían señalar nuestras fallas o defectos. Y así, suponemos, que sólo no cometiendo errores puede uno salir airoso y tener éxito, sin ser criticado.

Tal vez nos programaron, durante la infancia, para ser siempre útiles y ser capaces de soportar el estrés emocional, que suele destrozar a la mayoría de la gente: ”No se permiten lágrimas, ni quejas, ni pereza alguna”.


El problema es que no somos máquinas, y tarde o temprano pagaremos las consecuencias. Debemos ser conscientes de esos patrones negativos grabados en nuestra psique, y hacer el esfuerzo de ser flexibles y tolerantes en nuestro trabajo, y en la vida en general.

Y no nos olvidemos también de sonreír, cuando realicemos nuestra labor; esto repercutirá favorablemente en nuestras relaciones.

Si se maneja con eficiencia, este Saturno sugiere que, la gente en el trabajo puede admirar nuestro ordenado enfoque y nuestro temperamento calmado y razonador.

Podemos convertirnos en una firme ancla para muchas personas en nuestra vida.


-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"



domingo, 25 de febrero de 2018

SATURNO EN LA CASA V, O EN LEO NATAL

En algún momento, durante los años de formación, nuestro sentido de autoestima tal vez se haya visto lastimado.

Nuestro padre, o nuestra madre, nos hicieron sentir diminutos, poco merecedores o dolorosamente insignificantes.

El resultado de todo esto es la formación de un ego frágil. 

Dudamos de nuestros talentos creativos y nos cuesta comportarnos espontáneos y alegres, por un posible complejo de inferioridad y mucha frustración.

Podemos sentirnos incómodos en esos ambientes donde hay una gran cantidad de público, los cuales están diseñados para la felicidad masiva.

O, como Saturno es un maestro del disfraz y el disimulo, aparentar ser muy divertidos y alborotadores.


Muchos textos astrológicos antiguos se refieren, una y otra vez, a la manera en que Saturno nos niega, en la Casa V, la posibilidad de tener descendencia, o nos presenta la crianza de los hijos como una carga grande.


Pero, si hacemos un autoanálisis sincero, nos ayudará a comprender por qué tenemos tantos inconvenientes en lo que a los hijos se refiere.


Con Saturno en la V Casa, a menudo no tuvimos una infancia feliz, debido a que hemos tenido que refrenar nuestra jovialidad infantil, a fin de ganar la aprobación de nuestros padres, o figuras de autoridad.

Más tarde crecimos y nos dimos cuenta de que sabemos muy poco acerca de ser niños, sobre todo pequeños niños tontos, ridículos, desaliñados y bulliciosos. 

Así, psicológicamente, pudiera ser que nos neguemos ante la posibilidad de tener hijos, rechazando primero la voz de nuestro propio niño interior.


Nuestros padres (y primer modelo), por lo general fueron adultos rígidos y ordenados, y seguramente reprimieron sus emociones y no pudieron, o no quisieron, jugar con nosotros.
Y este suele ser el tipo de adultos en que nos convertimos.


Deberemos dejar un espacio de libertad a nuestros hijos, para que jueguen alegre y espontáneamente, sin interferir en ello.


La sabiduría de Saturno nos dice que necesitamos crecer y convertirnos en niños a medida que envejecemos, y una vez que nos encontremos emocionalmente seguros en nuestro espíritu de niño, al final podremos aprender a jugar.


En cuanto a los romances, nos costará abrirnos de verdad, por miedo al rechazo. 

O pondremos excusas, para no enfrentarnos a ello, diciéndonos que no ha aparecido la persona “adecuada”, y a veces nunca aparece; o mejor expresado es que, en realidad, no nos atrevemos a mostrarnos vulnerables y que nos hagan daño.


Un desafío importante aquí, no es conseguir un amor, sino ser capaces de dar amor al otro.


Saturno pondrá a prueba nuestra capacidad de ofrecer amor con valentía, con confianza en uno mismo y sin remordimientos.

A veces podemos preguntarnos si en verdad somos personas cálidas y dignas de amor.

Podemos albergar profundas inseguridades respecto de nuestra capacidad de compartir nuestro ser, en cuerpo y alma, con el objeto de nuestro amor.



-Bil Tierney. "Las doce caras de Saturno"




miércoles, 7 de febrero de 2018

SATURNO EN LA CASA IV, O EN CÁNCER NATAL


En esta Casa de hondas raíces psicológicas, Saturno sugiere que tal vez sentimos 
una profunda falta de seguridad interior, debido a la experiencia familiar de nuestra infancia.


Es probable que consideremos ciertos elementos de nuestra niñez en el hogar, como una fuente de incomodidad, negación, dolor y restricción en general.
 Y esa privación era más emocional que física. 


Seguramente, ciertos patrones de rigidez, frialdad, falta de calor y un control y disciplina excesivos, provocaron que nos construyéramos barreras emocionales, o psicológicas, para proteger nuestra vulnerabilidad.
Los requisitos para ser queridos y aceptados por nuestros padres (o al menos uno de ellos), se centraron en nuestra obediencia y comportamiento modelo.

Puede que nuestra madre no supo, o no tuviera tiempo para dedicarnos su tierna atención; aunque no nos faltara nada material, sí nos faltó su calor y ternura.
Tal vez tuvo que trabajar mucho y no tuvo tiempo para dedicárnoslo, como nosotros hubiéramos deseado.
O por su inmadurez emocional de ese tiempo, o por una muerte o divorcio, no tuvimos el amor y la atención que anhelábamos tanto.


Saturno en las Casas de Agua está más apto para indicar lazos kármicos que cuando está en otras Casas. 

Tal vez nos sentimos bastante ligados con nuestra madre aún cuando no nos gusta mucho su personalidad, o alguna otra cosa de ella.

Si le prestamos atención a lo que nos desagrada de ella, tal vez descubramos en nosotros mismos, rasgos parecidos cuando otros se nos acercan, pidiéndonos nuestra atención y cuidados.

Puede que esa falta de atención, o esa crítica y falta de calor, nos haya hecho pensar (tal vez inconscientemente), que no somos dignos de amor, y que rehuyamos de una relación verdaderamente íntima, o que andemos mendigando amor, de una forma poco saludable.
Si esto fuera así, se debe analizar y sacarlo a la luz, para sanarlo.


-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"




viernes, 2 de febrero de 2018

SATURNO EN LA CASA III, O EN GÉMINIS NATAL

Con Saturno en esta Casa, nuestra forma de expresarnos y de comunicarnos con nuestro entorno será de una forma reflexiva y prudente.

Nuestro sistema de pensamiento es más lento de lo habitual, pero también es más profundo que la media.


Tal vez nos criticaron en la infancia, tachándonos de lentos, torpes o tontos. 
Estos calificativos puede que nos lastimaran en la autoestima, y nos hicieran sentir inadecuados.

Consecuentemente, equivocarnos o no saber cómo funciona cualquier cosa, se convierte en algo muy angustiante y deprimente para nosotros.

Podemos bloquearnos mentalmente, cuando nos critican así, creando una frustración aún mayor.


Hubiéramos necesitado, en nuestra infancia, alguien que nos comprendiera y nos explicara que no éramos tontos, sino algo más lentos en captar y aprender las cosas.

Pero, como en la fábula de la liebre y la tortuga, no siempre el más rápido llega antes, ni mucho menos más profundo.


Tenemos una gran capacidad de observación y de concentración, de atención al detalle, mayor que la media.

Y nuestro talento o don, es saber cómo simplificar la información, descartando lo superficial y quedándonos con lo esencial.

Negativamente podemos ser muy rígidos y estructurados mentalmente, con reticencia a aprender cosas nuevas o poco ortodoxas. 

Esto debe ser revisado, y ser capaces a abrirnos a nuevas corrientes de pensamiento y enfoques diferentes, cuando estos nos abran a nuevos horizontes mentales.

Aunque, en el fondo, el principal problema puede consistir en nuestra dificultad para comunicar nuestros verdaderos pensamientos, sobre nosotros mismos y los demás, o sobre el mundo, tal como lo experimentamos.


Saturno está aquí para enseñarnos la maestría oral, y que los demás oigan, exactamente, lo que queremos transmitir. 

Podemos convertirnos en hábiles comunicadores, sin necesidad de competir ni demostrar nada a nadie, pues sabremos nuestra valía en este campo.


-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno".



jueves, 25 de enero de 2018

SATURNO EN LA CASA II, O EN TAURO NATAL

Lo que debe enfatizarse con esta posición de Saturno, es la correcta y oportuna utilización de todos los recursos personales.

Hasta entonces, algunos con esta ubicación van a sentir insuficiencias financieras, o tal vez verdaderas carencias económicas.

Saturno aquí implica un bloqueo psicológico del valor propio, en nuestra infancia y en nuestro crecimiento posterior.

Tal vez crecimos con dificultad para sentir aprecio por nosotros mismos, y para hallar las fuentes de bienestar material en nuestra vida.

A menudo hubo carencias, o dificultades económicas en nuestra niñez, y no pudimos disfrutar de un entorno seguro y confortable. Ahora nos cuesta confiar en que podamos satisfacer esas necesidades de prosperidad en nuestra vida adulta.

 El desafío de Saturno en la Casa II, tiene muy poco que ver con el dinero y lo que este puede comprar, y sí mucho con la comprensión de lo que en verdad valemos y por qué.

Unos adoptarán el papel de víctimas, lamentándose por su mala suerte en la vida, mientras que otros se volverán muy ambiciosos, a expensas, si fuera preciso, de aprovecharse o abusar de los demás, para conseguir riqueza y posición social.

En realidad así, lo que uno hace, es tapar una carencia emocional, o un sentimiento de baja autoestima, acallado por los logros externos.

La posición por Casa de Saturno, a menudo es un área de la vida donde debemos ocuparnos de nosotros mismos, y asumir un mayor grado de autoconfianza. 

Deberemos afrontar con valentía, y no eludir la confrontación para hacerse uno valer; o el ser competitivos en los negocios, desarrollando adecuadamente nuestros talentos y habilidades personales, con mayor autoconfianza.

Podemos ofrecer al mundo nuestros talentos y dones especiales: resistencia, prudencia, perseverancia, perspicacia y una gran capacidad organizadora.
Si aprendemos a desarrollar conscientemente estos puntos a favor, con paciencia y con habilidad para reconocer el momento oportuno, estas habilidades y talentos podrán convertirse en ganancias que, primero nos beneficiarán a nosotros, y luego al mundo en general.


Aprendamos a valorarnos positivamente, ya no somos niños indefensos, sino adultos capaces.

Debemos hallar soluciones prácticas y concretas, a los retos materiales que se nos plantean con Saturno en la Casa II.


- Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"