Esta Casa es el perfecto lugar para retraerse, cuando queremos salir del mundo turbulento y bullicioso, y hallar algo de tranquilidad.
La paz y la quietud son características fuertes y propias de esta Casa, aunque paradójicamente, en la Casa 12 también redoblan las imágenes de pesadillas, y esos son nuestros propios demonios interiores.
Pero para Saturno, son los silenciosos lugares del alma los más requeridos.
Saturno cavará profundamente, para comprender el propósito que subyace, en el fondo de cualquier situación, o relación, especialmente las que terminaron mal, o sin la suficiente explicación.
Siempre andaremos atando los cabos sueltos que pudiéramos encontrarnos.
Sin embargo, su punto fuerte es su poder organizativo, lo cual no es una fácil tarea en la Casa del subconsciente y de lo desconocido.
Saturno aprende a no temerle al mundo ilimitado del espíritu que llevamos dentro.
Al establecer una atmósfera meditativa donde tiene preponderancia la quietud, podemos aprender a reconocer la realidad de nuestro yo espiritual, y sentir su constante presencia protectora.
Poseemos, con Saturno en esta Casa, la capacidad de traer más de nuestro yo superior a una manifestación terrenal, tal vez por el poder de la visualización. Pero, primero,
debemos disolver gran cantidad de barreras que bloquean nuestro paso hacia esa conciencia de nosotros mismos.
Algunos tal vez debemos ocuparnos de pesadas situaciones, como parte de nuestro plan kármico, para el crecimiento en esta encarnación. Podemos sufrir en soledad.
Aprendemos a convertirnos en excelentes ocultadores, y somos reticentes a exponer nuestros problemas más serios a los demás.
Retraernos por razones puramente escapistas, evitar a la gente, en lugar de confrontar la gran unicidad de la vida, puede llegar a ser la forma desacertada que tiene Saturno para manejar su ansiedad.
Podemos ser hipervulnerables ante nuestras propias dudas enfermizas o plagadas de
autocompasión.
Casi no queremos darnos cuenta de que somos tan temerosos, y mucho menos que los extraños, o nuestros seres queridos, sepan esto acerca de nosotros.
Saturno, el inhibidor, ayuda a impulsar las represiones psicológicas que puedan estar escondidas e incubándose por un largo período de tiempo.
Si tales represiones no se rompen y se liberan, con un resuelto acto de voluntad, estas partes reprimidas pueden convertirse en problemas crónicos para nuestra psique, y producir una amarga sensación de soledad y alejamiento social.
La vida puede llegar a ser una experiencia dolorosa, para aquellos que no poseemos, o nos negamos a desarrollar un conocimiento espiritual, o al menos, una profunda conciencia psicológica.
Debemos retirarnos, para renovar nuestra alma, a las regiones tranquilas de nuestra psique, cuando nos sintamos agobiados por el exterior.
Pero cuando esta combinación está bien manejada, podemos retirarnos hacia las fuerzas psicológicas interiores, que nos permiten soportar con coraje las dificultades personales y colectivas, dándole un significado profundo a cualquier experiencia que hayamos tenido, confiando en que siempre hay un propósito bueno para nosotros, por debajo de cualquier situación.
Saturno es un planeta que puede ayudarnos a desarrollar una verdadera sabiduría.
Investigar algo complejo, o que se halle profundamente oculto, es una manera constructiva de usar a Saturno en la Casa 12 (o en la 8).
Es esencial que tengamos algo de interés que nos permita penetrar, capa tras capa, hasta que logremos dejar al descubierto todos los rasgos ocultos que podamos tener; y es mucho mejor si esta búsqueda se liga a la conciencia universal, o a la subyacente unidad de toda la vida.
Entonces podremos sentir que no estamos tan aislados y separados como parece; que nosotros pertenecemos a una estructura mayor, que no nos excluirá ni abandonará.
El temor al abandono comúnmente es fuerte aquí, y debemos perseguir todo conocimiento que nos ayude a sentir que somos una parte importante del todo.
El trabajar a favor de los desfavorecidos de la sociedad, puede ser un trabajo vocacional, con Saturno en la Casa 12.
O trabajar como terapeuta, en cualquiera de las artes sanadoras existentes.
Si le damos la espalda a la gente que está en grupos, una parte de nosotros se sentirá más que en apuros: sentirá una incómoda sensación de descontento y de continuo falta de rumbo.
Saturno nos indica que podemos ayudar a construir fuertes estructuras de apoyo, para muchos de los que padecen necesidades.
La amenaza de perder el sentido del yo es algo que asusta mucho a Saturno. Perder el control de la realidad, o volverse locos, es uno de los peores temores de este planeta.
Sin embargo, cuando manejamos bien esta energía, algunos se sentirán en condiciones de mantener intacto el sentido del yo, al tiempo que estarán abiertos a las energías universales y colectivas.
-Bil Tierney: "Las doce caras de Saturno"










