La primera casa es cómo nos
ven los demás, la imagen que transmitimos hacia afuera, lo cual está
determinado por nuestra conducta externa
y por las vibraciones que emitimos.
El signo en el Ascendente, y
los Planetas en la primera casa, muestran nuestro modo de presentarnos y conseguir de los demás lo que
necesitamos.
Es importante que analicemos
esta casa para ver cómo nos manejamos con ella.
Su armonía o desarmonía con las
necesidades y los rasgos que aparecen en el resto de la carta es crucial para
nuestro bienestar.
Por ejemplo, considérese el
aprieto de un nativo de Leo con Capricornio en el ascendente: El Leo enamorado
de la diversión quiere calidez y atención; pero el Capricornio ascendente hace
que se presente como más bien prohibitivo, autosuficiente, taciturno y hasta
lúgubre, obteniendo un género diferente de respuesta de la que el león
hambriento necesita.
Observa tu primera casa desde
este punto de vista. ¿Lo que estás emitiendo es lo que necesitas recibir de los
demás?
De no ser así, deberás
tratar conscientemente de expresar esas necesidades y cambiar el modo de
relacionarte a fin de que se encuentren.
A menudo es difícil que
veamos con exactitud cómo nos mostramos ante los demás.
Tal vez uno necesite confiar
en otras personas para que se lo reflejen.
Estar en un grupo de
crecimiento, o algunas conversaciones sinceras con amigos pueden ayudarte a
verte tal como eres en realidad.
Hasta cosas tales como una
foto instantánea, o el verte de repente reflejado en un espejo o en un
escaparate podrán darte claves.
La conducta de la primera
casa se aprende por lo general muy temprano, como modos de adecuarse a lo que tus
padres insistieron que hicieras o fueses, o la actitud que tuviste que adoptar
a fin de conseguir de ellos lo que necesitabas.
Tales pautas suelen continuarse
mucho después cuando ya dejan de ser adecuadas o útiles para nosotros, como la
mujer de cuarenta años que representa todavía a la niñita linda y tímida.
Pregúntate de dónde proviene
tu conducta, si puede adaptarse a tu situación actual, y si te es útil para
relacionarte con los demás en un nivel adulto.
(No toda esa conducta es
mala; algo de ella podrá servirte muy bien y constituye tu particular sello de
encanto).
Entender la conducta de la primera
casa es tremendamente importante, porque es la primera impresión que uno causa
a la gente, y por lo general esto es lo que le queda a ésta.
La gente habitualmente le
recibe a uno de acuerdo a como uno se evalúa a sí mismo.
Si se presenta como un Don
Nadie, también es así cómo le verán.
Tu conducta determina, pues,
gran parte de cómo la gente te va a responder; y es mejor ser consciente de esa
conducta y modificarla, si es necesario, para que uno sea un retrato de su yo
real y de sus necesidades reales.
-Fuente: Donna Cunningham
