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viernes, 15 de febrero de 2019

LAS CASAS DEL HORÓSCOPO: LA CASA 7

A la séptima casa pertenece el importantísimo ámbito de las relaciones estrechas e íntimas, como el matrimonio.
Usted estará pensando: "Con seguridad es aquí donde su teoría está equivocada.
Corresponde a la otra persona si me ama y quiere estar cerca de mí".
Eso es indiscutible; sin embargo, parecemos escoger a la gente que encaje en nuestras necesidades inconscientes, sanas o malsanas.

Algunas personas se casan una y otra vez, pero siempre con alguien que resulta encajar en una pauta básica, sin importar cuán distinto parezca en la superficie.
Una mujer con padre alcohólico tiene con frecuencia una relación tras otra con hombres que ella descubre "demasiado tarde" que son alcohólicos.

Incluso dentro del ámbito de las relaciones más esporádicas, los solteros podrán hallar pautas en las personas con las que se citan: especialmente con las que se sintieron maltratadas.
Si desespera de hallar alguna vez una relación feliz, puede estar en funcionamiento semejante pauta.

Sólo cuando las necesidades inconscientes se identifican y se tratan, podrá usted esperar un género diferente de relación.
Mire al signo de la séptima casa, los planetas que hay en ella y la condición de su regente para ver qué pautas y necesidad dentro de usted puedan estar expresando sus relaciones íntimas.

Por ejemplo, una persona con Marte y Urano en conjunción en la séptima casa puede involucrarse repetidamente con socios o parejas excéntricas e inestables.
Esta persona necesita expresar por sí misma más su naturaleza excéntrica e inconvencional y darse más libertad.
Entonces tendría menos necesidad de escoger parejas o socios que la representen.

La séptima casa es opuesta a la primera; así, atraemos lo opuesto de lo que habitualmente expresamos en nuestra personalidad.
O sea que su modo de expresarse (en la primera casa) atrae a algunas personas y aleja a otras; y el eje de las casas primera y séptima podrá mostrarle qué está ocurriendo.

Tomemos unos pocos ejemplos:
Capricornio ascendente tiene a Cáncer en la séptima casa. Una persona con Capricornio ascendente deberá actuar siempre vigorosa y adecuadamente y así podría atraer a alguien con necesidades insatisfechas de dependencia: un tipo de Cáncer, o alguien canceriano.

Piscis ascendente tiene a Virgo en la séptima casa. Si tiene usted a Piscis ascendente podría actuar con vaguedad, confusión, desorganización y desesperanza; de modo que atraería a una persona de Virgo, o del tipo virginiano que saborearía la idea de cambiarlo y poner orden en su vida.

Como ya lo señalé, su signo ascendente, o su ascendente, tal vez no sea realmente usted, sino meramente las tácticas que usted adoptó de niño para seguir andando.
Así, cuando atrae a personas sobre la base de la conducta de la primera casa, tal vez atraiga a quienes no satisfacen sus necesidades básicas, de modo que se sentirá desdichado.

Para volver a nuestro ejemplo, supongamos que tiene un Capricornio ascendente y también es un nativo de Piscis con fuertes necesidades propias de dependencia.
A través de su Capricornio ascendente, usted atrae personas dependientes que no pueden cuidar de sí mismas y luego se sienten desilusionadas porque usted, a veces, quiere que cuiden de usted.
Sólo cuando comprenda que su actitud capricorniana de no necesitar jamás ayuda, está alejando a los que de otro modo se complacerían en ayudarle, podrá usted empezar a mostrar algunas de sus necesidades reales y hacerlas satisfacer.

El eje de las casas primera y séptima en nuestros mapas merece mucha reflexión, pues podrá ayudarnos a entender muchos problemas que tenemos en nuestra relación con las
personas, desde eI nivel más casual hasta el más íntimo.

-Fuente: Donna Cunningham


lunes, 20 de noviembre de 2017

LA BÚSQUEDA DE LA PAREJA IDEAL


LA CASA 7 Y LA PROYECCIÓN PSICOLÓGICA

Para saber qué tipo de pareja es la ideal para uno tenemos que mirar la casa 7.
Los signos allí presentes, sobre todo el que hay en la cúspide, sus regentes planetarios, y los posibles planetas que pudieran haber en esta casa, nos van a dar una información muy precisa sobre qué tipo de pareja busca mi alma, nos dirán quién es mi compañera ideal, mi “media naranja”, como se suele decir.

Precisamente de esto quiero hoy hablar, de la “media naranja”.

Las energías de nuestra casa 7 están opuestas a nuestro Ascendente. 
Normalmente solemos expresar nuestra personalidad según el tipo de Ascendente que tengamos (a menos que lo tengamos bloqueado), pero hasta que maduramos, ya alcanzada cierta edad, tendemos a buscar afuera, a “importar” la energía y la expresión de nuestra casa 7, llamada la de “los demás”, en oposición al “yo” de mi casa 1 o Ascendente.

Así pues nuestra casa 7 la buscamos afuera, en otra persona que refleje esas características que a nosotros nos cuesta ver como nuestras.
De esa forma buscamos completarnos, encontrar a nuestra media naranja que nos haga felices y… ¡así nos va luego!

  En primer lugar, la casa 7 es nuestra, es nuestra propia carta natal, no la de alguien que está ahí afuera.
Por lo tanto nuestra tarea está en conseguir reconocer, aceptar y expresar constructivamente esas energías ahí presentes, pues esa es parte de la misión que hemos venido a realizar aquí, en esta vida presente: expresar la totalidad de nuestra carta natal, de forma madura, equilibrada y constructiva.

Entonces son nuestras relaciones personales, sobre todo con nuestra pareja, lo que nos dará la oportunidad de reconocer esas energías que solemos proyectar en otra persona y reconocerlas como nuestras, y a partir de ahí, aprender a manejarnos con todo eso que se pone en juego.
Por eso dicen que la mejor forma de conocernos es mediante las relaciones más personales e íntimas, pues ellas nos ponen en contacto con una parte de nosotros que difícilmente la haríamos consciente si no es mediante las relaciones, todo lo cual está reflejado en nuestra casa 7.

Lo malo es que, a veces, creemos que el problema o el fallo está en los demás y no en nosotros, cuando no nos reconocemos y vemos el defecto siempre afuera.
Aquello de “ver la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio”.
O cuando uno dice eso de “todos los hombres/mujeres son iguales”, etc.
Esto es reflejo de que hay un problema sin resolver dentro de nosotros, no afuera, en los demás.

¿Refleja pues la casa 7 la pareja ideal que está destinada para nosotros?
Sí, pero en la medida en que esta pareja nos va a hacer conscientes de esa parte de nosotros mismos ante la cual estamos ciegos, hasta que esa energía comience a despertarse y a actuar en nuestra vida, mediante la relación con ese compañero ideal, y nos hagamos conscientes de esas características que no veíamos antes, y que ahora las vivimos gracias a esa relación.

Y ¿cómo funciona todo esto en la realidad? De este modo lo veo yo:
Si tengo a Neptuno, por ejemplo, en mi casa 7, normalmente no voy a ser consciente de esa energía, y la vida, o mi subconsciente va a hacer que cuando vea a una persona que tenga a su Neptuno muy vivo, tal como un Piscis, un artista, una persona muy sensible o un bohemio… me atraiga irresistiblemente, y hasta puedo llegar a pensar que es mi alma gemela, aquella persona que me complementa perfectamente.
Y, pobres de nosotros, que nos metemos alegremente de lleno en una relación de la que saldremos escaldados a medio plazo.

¿Por qué? Pues porque la lección que nos traía esa pareja era la de hacer de espejo y que así nos hiciéramos conscientes de esa sensibilidad inexpresada que había dentro de nosotros, no para que esa pareja “fuera sensible por nosotros”.

Y esa persona, a menudo, cual burla del destino, será neptuniana de forma negativa: escapista, irreal, mentirosa o con tendencia a evadirse con el alcohol, con otras relaciones secretas, o de alguna otra forma parecida.
Esa es la forma que ha tenido mi subconsciente, de hacerme ver esas partes mías ocultas e inexpresadas, poniéndolas enfrente de mis propias narices.

La lección estará aprendida cuando yo reconozca que ese Neptuno en mi casa 7 es mío, siempre ha sido mío, no de una pareja ideal, y comience a expresarlo de forma consciente y equilibrada, mediante suavizar la dureza o insensibilidad de mi carácter, el interés por el arte, la música, la meditación o cualquier otra forma de expresión positiva de Neptuno.

Y entonces sí, habré encontrado por fin a mi “media naranja” dentro de mí.
Seré una persona completa que me ofreceré por completo a una pareja, no como una mitad, no con partes mías no expresadas, y entonces puede que mis relaciones empiecen a funcionar mejor que antes, cuando buscaba afuera quien me salvara, y que expresara aquello que yo no veía que ya tenía en mi interior.

-Miguel Caparrós. Astrología Psicológica