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jueves, 26 de julio de 2018

EL RETORNO DE QUIRÓN


Sobre los 50 años tiene lugar el retorno de Quirón a su posición natal, hace conjunción al Quirón natal por primera vez en la vida de una persona. 
 Este es un momento muy importante en la vida de cualquier persona, pero no todos lo aprovecharán positivamente.
 
El 2º retorno de Saturno está ya cerca, tiene lugar sobre los 56 años de edad, indicando la frontera que nos indica que estamos acercándonos a la última etapa de nuestra vida.

Dependiendo cómo enfrentemos este tránsito de Saturno así serán nuestros últimos años de vida, sintiendo que la vida se nos escapa, cayendo por tanto en un desánimo grande, o aprovechando esta energía saturnina para afrontar con gran sabiduría la que puede ser tal vez, la etapa más enriquecedora de la vida de una persona.

Es tiempo entonces de mirar hacia dentro y crecer interiormente en equilibrio y un saludable autoconocimiento; junto a una visión profunda y rica del sentido de la vida.



Quirón representa aquellas heridas que nos dejaron una huella profunda en la infancia, en los primeros años de vida. Y junto a las pruebas que Saturno nos pone, son los dos planetas que señalan nuestros puntos débiles, nuestro dolor emocional y psicológico con el que iniciamos la existencia y que arrastramos la mayoría de nosotros durante toda nuestra vida.



A los 50 años, con el retorno de Quirón, se abren de nuevo de par en par estas primeras heridas que recibimos. Pero la gran diferencia es que ahora somos adultos con capacidad para defendernos, comprender y actuar de forma eficiente, mientras que entonces éramos unos niños indefensos que no pudieron hacer nada por evitar aquellas carencias y el dolor que tuvimos que experimentar.



Ahora es el momento de sanar esas heridas. Quirón, el sanador herido. Se supone que con esta edad hemos adquirido la capacidad de entendernos y de cambiar la forma en que reaccionamos ante esas energías que hay dentro de nosotros o las que nos vienen desde afuera.

La vida nos pondrá delante situaciones que reabrirán ese dolor emocional por las carencias afectivas, o el miedo a actuar y ser más valientes porque no nos dejaron ser nosotros mismos en la infancia, tal vez por algún padre autoritario que ahora se puede ver representado por un jefe que nos hace la vida muy desagradable.

De una forma u otra reviviremos las mismas heridas.

Sabiendo esto podemos estar atentos a lo que sucede dentro de nosotros  y a nuestro alrededor durante este tránsito, y así aprovechar la oportunidad de sanar posibles restos de aquellos problemas que sufrimos todos, de un modo u otro, en la infancia. Y esto está reflejado por Quirón, por Signo, Casa y aspectos natales que tengamos.



¿Qué sucederá si no conseguimos liberarnos de esa carga ahora, durante el tiempo que dure el tránsito? Pues que no llegaremos a madurar adecuadamente para afrontar la vejez como unos años de paz y sabiduría, en vez de unos años de decadencia y debilidad.

No conseguiremos conectar con nuestra verdadera esencia, con nuestra naturaleza más profunda, ni seremos personas completas si no resolvemos todo el bagaje negativo de nuestros primeros años de vida.

Este es en verdad un tiempo de renacimiento, de una nueva vida con un propósito más amplio que el simple hecho de luchar por subsistir materialmente, de una conexión con el misterio sutil que encierra nuestra existencia en esta Tierra.

Es conseguir encontrarle el sentido a la vida, y disfrutar de unos últimos años ricos de significado, o en vez de eso empezar a envejecer sin propósito y con tristeza.



Quirón, el maestro que nos puede conectar con lo más sublime y transpersonal de la existencia, llenando un vacío que sólo puede llenar lo transcendente, lo que está más allá de las limitaciones de Saturno y que está representado por Urano, el dios de los cielos, el rayo inspirador y revelador de las sombras de lo aparente del mundo de las formas.



Con el retorno de Quirón empezamos a orientarnos hacia la muerte, el término de nuestra vida sobre la Tierra. El punto medio de la vida ya ha pasado. Y esto nos plantea la cuestión de qué vamos a hacer con la última parte de nuestra vida.

Tal vez sea el enfrentamiento ante lo inevitable de la muerte lo que nos dará la oportunidad de encontrar un sentido a nuestra vida, o a afrontar la falta de sentido y el vacío si no conseguimos encontrar ninguno.

Este cuestionamiento convertirá esta última etapa de nuestra vida en algo profundo y activo, o en una carrera hacia ninguna parte, en un loco intento de huir de lo inevitable.

Con 50 años una persona puede tener los medios para intuir la pauta general del significado de su vida y embarcarse en un nuevo ciclo de autodescubrimiento. ¡Hay tanto por aprender y descubrir!



Si uno no ha conseguido sacar todavía del todo la rabia, el resentimiento y el dolor de antiguas situaciones hirientes, esos sentimientos pueden hacer erupción ahora en forma de amargura, enfermedad, desesperación y depresión.

Sin embargo, es frecuente que haya fuertes motivaciones para renovarse en este momento, y tal vez tengamos el sentimiento de que esta es la última oportunidad.

Muchas veces durante este tránsito uno hace una revisión espontánea de su vida, viendo pasar por su mente las vivencias importantes ya vividas, en un intento de nuestro ser interior de sanarse totalmente de cualquier experiencia dolorosa o negativa.



Pero si para esta época tenemos muchas experiencias vitales sin digerir, demasiados asuntos no resueltos que no somos capaces de encarar (o que nos negamos a encarar), es probable que después del retorno de Saturno no tarden en llegar la contracción psicológica, la estrechez de miras y la declinación física.


La imagen de Quirón se refiere principalmente al autodescubrimiento interior y al progresivo establecimiento de un vínculo entre todos los niveles que hay dentro de nosotros, desde el instintivo hasta el espiritual.

Quirón, mitad animal instintivo, mitad humano que se cuestiona las cosas y está en una incesante búsqueda de sentido y de conexión con lo transcendente.

Este es el significado profundo que trae consigo el retorno de Quirón, uno de los momentos culminantes de nuestra vida.



-Miguel Caparrós. “Quirón, el sanador herido”